Una diferencia de puntuación puede poner a la gente a la defensiva, a menos que la trates como una pregunta en lugar de como una crítica.
Una brecha es un foco de luz, no una sentencia
Una brecha entre vuestras puntuaciones no significa que haya nada malo en ninguno de los dos. Muestra dónde veis las cosas de forma distinta o esperáis cosas diferentes. Ahí es donde más ayuda la curiosidad.
Pregunta, no acuses
En lugar de «Solo nos pusiste un 2 en risa», prueba con «¿Qué tipo de diversión has echado en falta? ¿Cómo podríamos tener más esta semana?». El mismo tema se convierte en una conversación que os acerca.
Un guion para hablar, no un boletín de notas
Tu resultado no es un boletín de notas. Es el guion de la mejor conversación que tendréis este mes. Acércate a él con calidez y ganas de escuchar, y el camino por delante se verá más claro.